3. Las empresas

Las sociedades, los nombres y el circuito del dinero.

Conexión Ganadera nunca funcionó como una sola empresa. Ese es uno de los elementos más importantes para entender el caso y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles de explicar públicamente.

Detrás de la marca principal existía una red de sociedades rurales, frigoríficos, operadores ganaderos, empresas satélite y estructuras internacionales que se fueron conectando entre sí a lo largo de más de veinte años.

Algunas tenían actividad comercial real, empleados, campos, operativa ganadera y negocios propios. Otras hoy aparecen bajo análisis judicial por su posible rol dentro del movimiento de dinero, la administración patrimonial o la circulación de activos vinculados al grupo.

Y justamente ahí aparece una de las mayores complejidades del expediente:
determinar qué hacía cada empresa, quién la controlaba realmente y hasta qué punto formaba parte del funcionamiento central del sistema.

El núcleo principal

En el centro del esquema aparecía Conexión Ganadera S.A., fundada en 1999 por Gustavo Basso y Pablo Carrasco. 

La empresa se dedicaba a la llamada “capitalización ganadera”: captar dinero de inversores para destinarlo —en teoría— a compra, cría, engorde y explotación de ganado.

Durante años, el crecimiento del negocio estuvo sostenido por dos factores:

  • la rentabilidad ofrecida
  • y la fuerte confianza que generaban sus fundadores dentro del sector agropecuario uruguayo.

Con el tiempo, alrededor de esa estructura comenzaron a aparecer distintas sociedades vinculadas.

Las principales empresas del ecosistema

Entre las sociedades más relevantes del entramado aparecen:

  • Hernandarias XII S.A. y Hernandarias XIII S.A., empresas rurales vinculadas a Pablo Carrasco y Ana Iewdiukow, utilizadas para arrendamiento de campos y operativa ganadera. 
  • Bamidal S.A., frigorífico ovino asociado principalmente al entorno empresarial de Gustavo Basso. 
  • Frigorífico Casablanca (Fricasa), otra de las estructuras vinculadas al ecosistema financiero y ganadero del grupo.
  • Pasfer S.A., empresa tomadora de ganado vinculada a Maximiliano Rodríguez.
  • Cuchilla de Silvera S.R.L., estructura asociada al operador rural Jorge Cunietti.
  • Don Coraje, sociedad utilizada como tomadora externa en determinados contratos.
  • Las offshore panameñas Tango Resources S.A. y Conga Resources S.A., integradas por los matrimonios Carrasco-Iewdiukow y Basso-Cabral. 
  • Del Terruño LLC, estructura radicada en Estados Unidos vinculada al proyecto internacional de carne premium del grupo. 

Una estructura cada vez más compleja

Con el paso del tiempo, el sistema dejó de limitarse al negocio ganadero tradicional.

El entramado comenzó a combinar:

  • captación de inversores
  • explotación de campos
  • frigoríficos
  • negocios internacionales
  • estructuras patrimoniales
  • circulación de activos entre sociedades
  • y operadores externos vinculados al grupo

Y cuanto más crecía esa estructura, más difícil se volvía distinguir dónde terminaba una empresa y dónde comenzaba otra.

El centro de la discusión

A día de hoy, gran parte de la investigación gira alrededor de una pregunta central:

¿se trataba de un grupo empresarial complejo que terminó colapsando?
¿o de una estructura diseñada para sostener un sistema financieramente inviable?

Toda la discusión judicial sobre las empresas del grupo nace de ahí.

Y entender cómo se conectaban estas sociedades es imprescindible para entender el caso.



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