Maximiliano Rodríguez: el operador ganadero que sostenía el sistema
El productor rural que puso los campos y las firmas para una de las piezas clave del engranaje.

1. El productor que entró al círculo de Basso
Dentro del entramado empresarial que rodeaba a Conexión Ganadera, Maximiliano Rodríguez ocupaba un lugar distinto al de los fundadores del negocio. No era uno de los socios principales del sistema —ese papel correspondía a Gustavo Basso y Pablo Carrasco—, pero su rol terminó siendo central para que la operativa ganadera del esquema pudiera sostenerse en el tiempo.
Rodríguez es productor rural y consignatario de ganado. En el ambiente agropecuario se lo conoce desde hace años por su habilidad para negociar y cerrar negocios, una capacidad que desarrolló durante su etapa previa como director de Hacienda y comprador de ganado del Frigorífico Las Moras. Fue precisamente en ese ámbito donde conoció a Gustavo Basso, relación que con el tiempo derivaría en su participación dentro del universo empresarial de Conexión Ganadera.
Quienes lo conocen en el sector lo describen como una persona hábil para hablar y convencer, cualidades que también le permitieron moverse con soltura dentro del mercado ganadero. Con los años diversificó sus actividades y también comenzó a trabajar como representante de futbolistas, asociado al exjugador de la selección uruguaya Alejandro Lembo.
Sin embargo, su nombre terminó apareciendo en el centro de la investigación judicial del caso Conexión Ganadera por su papel dentro de una de las empresas satélite más importantes del sistema: Pasfer S.A.
2. El rol de Pasfer dentro del esquema
Pasfer S.A. fue una de las principales empresas “tomadoras de ganado” vinculadas al fondo de inversión Conexión Ganadera. En el funcionamiento del negocio, estas empresas cumplían un rol fundamental: recibían formalmente los animales que los inversores supuestamente compraban a través del sistema. Maximiliano Rodríguez era el principal operador de Pasfer.
Según la investigación judicial, entre 2020 y 2024 Pasfer recibió aproximadamente 23 millones de dólaresprovenientes de las cuentas de Conexión Ganadera. Ante la Fiscalía, Rodríguez explicó que esos fondos correspondían a adelantos financieros otorgados por Gustavo Basso para sostener la operativa de la empresa y financiar futuras operaciones de ganado.
Como parte de esa relación, Rodríguez firmó 69 contratos vinculados a productos ofrecidos a los inversores del sistema, entre ellos el denominado “bono ganadero” y el “pool ganadero”. En esos documentos figuraba como tomador de ganado, es decir, como responsable de recibir y administrar los animales que respaldaban las inversiones.
La investigación sostiene que ese rol fue clave para sostener la estructura del negocio. Los contratos firmados por las empresas tomadoras eran el mecanismo que permitía mostrar a los inversores que su dinero estaba respaldado por ganado real.
El problema apareció cuando el Ministerio de Ganadería realizó inspecciones en los predios vinculados a Pasfer. Rodríguez había declarado ante la DICOSE inventarios que oscilaban entre 12.800 y 13.700 animales. Sin embargo, durante las inspecciones oficiales apenas se encontraron unos 800 vacunos, constatándose un faltante de miles de cabezas de ganado que figuraban en los registros. Ante la Fiscalía, Rodríguez reconoció que muchas de esas declaraciones se realizaban “a ojo”, sin un conteo exacto de los animales presentes en los campos.
3. El destino del dinero y la investigación penal
La investigación financiera realizada por la Unidad de Información y Análisis Financiero del Banco Central reveló además que una parte significativa de los fondos recibidos por Pasfer no se destinó a la compra de ganado.
Según ese informe, parte del dinero fue utilizado para gastos personales o movimientos financieros que no guardaban relación directa con la actividad ganadera. Entre ellos aparecen pagos de alquileres en balnearios del este, expensas, retiros identificados como “gastos Maxi” o “aporte Maxi”, y préstamos otorgados a otra sociedad llamada Disloy Company.
La investigación también reveló que los socios formales de Rodríguez en Pasfer —Andrés Grunert y Jorge Muracciole— no tenían conocimiento de la operativa financiera completa de la empresa. Según declararon ante la Justicia, nunca recibieron utilidades del negocio y terminaron asumiendo deudas vinculadas a la sociedad.
Uno de ellos llegó a resumir su situación con una frase que quedó registrada en el expediente:
“A mí Pasfer me arruinó”. El alcance del caso llevó además a un episodio inesperado. Un hacker que se identificó como “Argenhacker” accedió al correo electrónico del fallecido Gustavo Basso y contactó a Rodríguez exigiéndole 400.000 dólares en Bitcoin, amenazando con divulgar correos electrónicos que, según afirmaba, demostraban la relación entre ambos dentro del sistema.
En el plano judicial, el fiscal especializado en Lavado de Activos Enrique Rodríguez solicitó la imputación de Maximiliano Rodríguez por delitos continuados de apropiación indebida y falsificación ideológica. La Fiscalía también pidió el embargo de bienes y activos vinculados a Rodríguez, entre ellos una camioneta Dodge Ram, un campo en Canelones valuado en aproximadamente 1,43 millones de dólares y un inmueble en Paysandú.
A diferencia de otros actores del caso, la investigación no ha identificado a Rodríguez como titular directo de sociedades offshore vinculadas al esquema internacional de movimientos de dinero. Su papel dentro del sistema se concentró principalmente en la operativa local a través de Pasfer S.A., una de las piezas que permitió sostener el circuito ganadero que respaldaba las inversiones del fondo.